Ante la fotografía de un banco de materiales rústicos situado junto a la
escalera que sube al techo-jardín de la casa en el lago Léman (1922), que
ilustra el libro Un petit maison, Le
Corbusier sentencia: “un auténtico hecho
de la arquitectura, excúseme Vignola”.
Le Corbusier pudo haberse referido a cualquiera de los otros hechos de
la casa: la hermosa ventana horizontal que da sobre el lago; o la mesa adosada
al muro de cierre del jardín, pero prefirió la modesta elementalidad de un
banco para designar la realidad más profunda de la arquitectura. El banco de
madera, a la distancia justa del muro para que éste haga las veces de respaldo;
muro que a su vez ha sido seguramente entibiado por el sol. Asoleamiento que
sumado a la vista (que no vemos pero que podemos suponer) hacen de este un buen
lugar para dejar pasar el tiempo. Tiempo que no es solitario, porque las
separaciones entre las 3 ventanas del subsuelo que se asoman sobre el banco,
permiten que dos personas, y sólo dos,
se apoyen. ¿Qué más se puede querer, qué más que esto puede aspirar a
construir la arquitectura?
Remitirse a los hechos de la arquitectura significa para Le Corbusier
recordar los orígenes de ésta, a la vez que explorar sus posibilidades
inéditas: un esfuerzo de depuración por el cual se la despoja de todo aquello
que ha venido cargando; procedimientos establecidos y accesorios repetitivos
(la referencia a Vignola propone de manera más explícita la intención de
separar la arquitectura del puro dominio de las formas y de su imitación).
Un hecho arquitectónico es la relación precisa entre forma y vida, o,
todavía más radical, entre una construcción y los usos.
Un hecho arquitectónico es la relación mítica entre forma y vida;
mito es decir una cosa de una vez por todas.
Extraído del ensayo "Los hechos de la arquitectura"
(Alejandro Aravena, José Quintanilla y Fernando Pérez Oyarzún)
Las manos temblorosas de un anciano de ochenta y seis inviernos, esforzadas en mostrar la diferencia entre la sintaxis moderna y la orgánica es una poderosa imagen. La gravedad que desprenden está en saber que cuando el tiempo acucia, el último estertor se destina a prorrogar los mensajes vitales.
El caso es que siempre todo puede decirse de modo más sencillo.
Y al respecto a las estrategias de la arquitectura, basta una triada de verbos elementales para resumirlas todas: copiar, trasformar y combinar.
Dicho así suena fácil, pero poder enunciar esta simpleza así me ha llevado seis años.
De estas estrategias elementales de copiar, trasformar y combinar se derivan todas las demás. Si a eso sumamos que copiar es un acto imposible, ya que nunca el lugar, la materia, el cliente o los medios constructivos de la arquitectura son idénticos, y que toda copia acaba modificada por repetición, seriación o sus similares, y por tanto convertida en una estrategia de trasformación o combinación, queda una ecuación verdaderamente sencilla, en la que las múltiples estrategias se reducen a dos.
Un binomio mágico, eso sí, y de cierta importancia, del que mana el resto de las acciones posibles con que se genera la forma de la arquitectura, en una cascada rica y productiva que riega la obra de cualquier arquitecto y época.
De la estrategia de la trasformación nace el imitar, el deformar, el aumentar, el plegar, citar, recortar y todos sus derivados, tanto los basados en la consciencia posmoderna como en toda deformación… Arquitectos trasformativos son tanto Mies y Wright con sus operaciones sobre la apertura de la caja, como las contemporáneas deformaciones de lo paramétrico.
Por otro lado, de la estrategia del combinar brota todo el universo de lo híbrido, del collage y de toda mezcla: el componer, añadir, incrustar, repetir, etc… El listado se extiende y ramifica como en un árbol genealógico extenso inagotable desde un Le Corbusier y la exigencia combinatoria de sus cinco puntos, a Koolhaas y sus “elementos” de arquitectura.
Tanto es así que desde estos parámetros puede enunciarse una lectura compleja de la historia de la arquitectura. Asociar el periodo renacentista a un arte combinatoria y luliana, o el esfuerzo gótico a una estrategia de trasformación de la piedra, es un hecho tan cierto como poco desarrollado. Cada época tiene en su seno una estrategia prevalente, un eon que la recorre y que puntualmente aflora. El gen estratégico dominante determina el carácter preponderante de un momento histórico, y no ya en términos de “clásico” o “barroco”, o de “zorros” y “erizos”…
Sin embargo, y a pesar de estas elucubraciones, hacer una lectura de las estrategias de la arquitectura donde no exista la presencia de tensiones históricas que las desplacen como grandes masas tectónicas, es caer en el reduccionismo de la receta y vaciarlas de contenido.
Conste, cabe decir después de todo lo anterior, que me interesa la concisión pero solo si no se pierde con ella los matices.
(A uno le gusta pensar que "E=mC2" o "cogito ergo sum" no son formulas vacías, por mucho que para desarrollar las profundidades que encierran se requiera unas buenas docenas de años).
El caso es que siempre todo puede decirse de modo más sencillo.
Y al respecto a las estrategias de la arquitectura, basta una triada de verbos elementales para resumirlas todas: copiar, trasformar y combinar.
Dicho así suena fácil, pero poder enunciar esta simpleza así me ha llevado seis años.
De estas estrategias elementales de copiar, trasformar y combinar se derivan todas las demás. Si a eso sumamos que copiar es un acto imposible, ya que nunca el lugar, la materia, el cliente o los medios constructivos de la arquitectura son idénticos, y que toda copia acaba modificada por repetición, seriación o sus similares, y por tanto convertida en una estrategia de trasformación o combinación, queda una ecuación verdaderamente sencilla, en la que las múltiples estrategias se reducen a dos.
Un binomio mágico, eso sí, y de cierta importancia, del que mana el resto de las acciones posibles con que se genera la forma de la arquitectura, en una cascada rica y productiva que riega la obra de cualquier arquitecto y época.
De la estrategia de la trasformación nace el imitar, el deformar, el aumentar, el plegar, citar, recortar y todos sus derivados, tanto los basados en la consciencia posmoderna como en toda deformación… Arquitectos trasformativos son tanto Mies y Wright con sus operaciones sobre la apertura de la caja, como las contemporáneas deformaciones de lo paramétrico.
Por otro lado, de la estrategia del combinar brota todo el universo de lo híbrido, del collage y de toda mezcla: el componer, añadir, incrustar, repetir, etc… El listado se extiende y ramifica como en un árbol genealógico extenso inagotable desde un Le Corbusier y la exigencia combinatoria de sus cinco puntos, a Koolhaas y sus “elementos” de arquitectura.
Tanto es así que desde estos parámetros puede enunciarse una lectura compleja de la historia de la arquitectura. Asociar el periodo renacentista a un arte combinatoria y luliana, o el esfuerzo gótico a una estrategia de trasformación de la piedra, es un hecho tan cierto como poco desarrollado. Cada época tiene en su seno una estrategia prevalente, un eon que la recorre y que puntualmente aflora. El gen estratégico dominante determina el carácter preponderante de un momento histórico, y no ya en términos de “clásico” o “barroco”, o de “zorros” y “erizos”…
Sin embargo, y a pesar de estas elucubraciones, hacer una lectura de las estrategias de la arquitectura donde no exista la presencia de tensiones históricas que las desplacen como grandes masas tectónicas, es caer en el reduccionismo de la receta y vaciarlas de contenido.
Conste, cabe decir después de todo lo anterior, que me interesa la concisión pero solo si no se pierde con ella los matices.
(A uno le gusta pensar que "E=mC2" o "cogito ergo sum" no son formulas vacías, por mucho que para desarrollar las profundidades que encierran se requiera unas buenas docenas de años).
Original en: santiagodemolina.com
Acá subimos dos casos más de estudio sobre el tema geometrales. Los apuntes fueron confeccionados por Elisa Fuscaldo y Alejandro Campos Bermúdez.
Villa Mairea
Robie House
Autor: Dr. Arq. ANIBAL MOLINE
Colaboradores: Arqs. M. Garaffa, S. Bechis, G. Castiglioni y M.Wade
PA II - AGOSTO 2013 - 1º cuatrimestre – FAP y D UNR
1. Introducción
Parte de la tarea realizada por el curso de Proyecto Arquitectónico II, durante el desarrollo del primer semestre del 2013 se refiere a la exploración y crítica de las posibilidades proyectuales de transformación urbana de dos sectores de la ciudad de Río de Janeiro, a fin de contribuir a la mejora y renovación de los mismos teniendo en cuenta los lineamientos estratégicos planteados en dicha metrópolis, y al mismo tiempo, para poner a prueba un conjunto de criterios y parámetros de proyecto orientados a la formulación de un repertorio de alternativas que pudieran servir de orientación proyectual para su eventual aplicación en esas áreas.
En ambos casos -Mangueira y Santa Marta- la exploración se orientó hacia la rehabilitación y el mejoramiento urbano, a fin de albergar las familias derivadas de las viviendas que se demuelen por razones de seguridad y saneamiento, y al mismo tiempo, ampliar la oferta residencial para nuevos residentes, conservando y reacondicionando buena parte del tejido existente, y eventualmente, incorporando las dotaciones complementarias derivadas de los requerimientos generados por los propósitos de la intervención.
Si bien este escrito trata específicamente sobre los dos casos ya citados, cabe aclarar que el total del curso de PA II se organizó en base al tema viviendas urbanas en Rosario y en Río de Janeiro, asignando a cada ciudad la mitad del alumnado; de ese modo fue posible por un lado, enriquecer los contenidos del aprendizaje, y por el otro, a través de la continua confrontación crítica entre los estudios y las propuestas de las distintas localizaciones, se facilitó la comprensión, interpretación y el manejo operativo de las relaciones entre las soluciones proyectuales y las demandas particulares de cada situación de intervención.
Autor: Dr. Arq. Aníbal Moliné - FAP y D - 2013
Colaboradores: Mgter. Arq. Guillermo Banchini y Arq. Alejandro Beltramone
1. Introducción
La similitud de escala y situación entre Rosario y Porto Alegre, junto a la intensidad y continuidad de las acciones que la primera ha desplegado en los procesos orientados a la recuperación de la vinculación entre río y ciudad mediante una serie de actuaciones públicas y privadas en su franja costera, ha estimulado un alto grado de interés y de participación por parte de los alumnos y docentes para abordar la problemática sobre la rehabilitación de un sector de la costa de la citada ciudad brasileña, como caso de estudio para el segundo trabajo troncal del año 2011 de Proyecto Arquitectónico III.
Durante la realización del Seminario Internacional sobre la problemática urbana de la costa de Porto Alegre -donde participaron representantes de la Secretaría de Planeamiento de Rosario y los de la ciudad organizadora- surgió la posibilidad de efectuar una experiencia de intercambio entre las facultades de arquitectura de ambas ciudades, para desarrollar exploraciones proyectuales orientadas a la recuperación del sector central de dicha costa.
A tal efecto, se organizó en agosto de 2011 un viaje a la mencionada ciudad con los alumnos y docentes de 6º curso de nuestro taller y se implementó un workshop con la participación de la cátedra de Urbanismo IV del Dr. Arq. G. Cabral y del Coordinador del Grupo de Trabajo de la Costa Arq. M. Allet, ambos de Porto Alegre.
Dado que desde una aproximación metropolitana – regional, la costa de Porto Alegre es más extensa que la que se abordó, cabe aclarar que a fin de acotar la tarea, la cátedra concentró los estudios exploratorios en la franja más urbanizada; subdividiéndola en tres sectores -norte, central y sur- de acuerdo a las diferentes características que le otorgan identidad a cada área:
Norte, donde se produjo el desplazamiento del puerto actual.
Central, contiene remanentes del puerto fundador y corresponde a la parte más densa y consolidada de la ciudad.
Sur, corresponde a la franja costera con mayor presencia de la naturaleza.
El objetivo principal, fue comprender la dimensión de la problemática a partir de conocer la ciudad en su conjunto para de ese modo, abordar en cada propuesta proyectual los aspectos y temas relevantes de cada sector pero sin perder la visión de totalidad de la costa. Para lograr dicho objetivo fue necesario operar articulando distintas modalidades de abordaje y operación, tales como, escalas geográfica, metropolitana, paisajística, urbana y arquitectónica.
![[ M.A.P. 9 ]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj3CQE0LOStv7UeAl0W8tbjiJbM6ZKhIDEpJ0mJwiEiIDm8dG41XBb2aFxArUib6CYBBY5NT9u2W-mCMGAT1YzrtpFakDHOA_7-0rJdkh4YKhIzQgEEbv3fvSrGqE63CZSDE6NxSIzhE5I/s128/MAP9_Logo.jpg)





